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"La Solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo"

martes, 8 de julio de 2014

EL COMEDOR SOLIDARIO AFRONTA UN RETO REAL





Con el anuncio de la abdicación del rey Don Juan Carlos en su hijo Felipe VI, se pusieron en marcha de forma inmediata numerosos mecanismos de actuación que debían desembocar en la sucesión del Príncipe de Asturias al trono de España. De entre todos estos acontecimientos que sucedieron  al anuncio de abdicación destacan algunos como la ley que debía aforar al rey Juan Carlos cuando éste dejara la jefatura del Estado, el tratamiento protocolario que se debía dispensar al ya ex monarca en el futuro y, quizás el que más repercusión mediática tendría, la ceremonia de proclamación del nuevo rey Felipe VI.

Es en este punto donde nuestro comedor social cobra su papel protagonista. La proclamación sería un acontecimiento de repercusión mundial, donde todo debía estar cuidado al detalle. Cada paso de los recién proclamados reyes de España sería analizado con lupa en los medios de comunicación. Es por ello por lo que cada uno de los actos que integraban el conjunto de la ceremonia estaría revisado por todo el personal de protocolo de la Casa Real y del Congreso de los Diputados: desde el ya famoso Rolls-Royce con el que los reyes debían desplazarse, hasta la decoración de todo el recorrido, pasando por un dispositivo policial sin precedentes, así como un Congreso de los Diputados preparado especialmente para la ocasión.

Sin embargo, quedaban algunos flecos que cerrar: ¿Quién se encargaría del catering que disfrutarían los asistentes a la recepción con los nuevos reyes que tendría lugar en el Palacio Real después de ceremonia de proclamación? A Zarzuela llegaron informes de los chefs con mejor reputación del territorio nacional, sin embargo, por petición expresa del propio Felipe VI, debía ser un equipo de cocina que fuese capaz de trasladar a los platos que cocinasen un carácter humanitario digno de los tiempos difíciles que estamos atravesando.

Aunque no han trascendido las razones internas por las que los organizadores de la recepción decidieron acudir al equipo de cocina de nuestro comedor solidario; lo cierto es que a algún integrante de protocolo de la Casa Real debió de encendérsele la bombilla y telefonear directamente al Centro Social de La Puebla de Montalbán, donde debían iniciarse con rapidez pero con total discreción los trámites necesarios para que las cocineras del Comedor Social se trasladasen en persona a las cocinas del Palacio Real, donde elaborarían el catering que se serviría tras la Recepción de Felipe VI.


El resultado fue inmejorable. Las cocineras recibieron el reconocimiento de la Familia Real y de todo el equipo de protocolo. De hecho, tanto la calidad como la presentación de los platos que cocinaron fue uno de los temas más recurrentes entre todos los invitados a la Recepción. Hasta tal punto los asistentes se interesaron por la comida que estaban degustando, que varios de los invitados más prestigiosos solicitaron el contacto de las cocineras y solicitar sus servicios para elaborar el menú en sus fiestas más exclusivas.
Felicidades por el trabajo que desempeñáis a diario de forma altruista y desinteresada.





jueves, 3 de julio de 2014

DEPORTE Y SOLIDARIDAD


El sábado pasado, 28 de Julio, pasamos una velada magnífica en compañía de un montón de gente solidaria que se curró tres horas completas de Spining a favor del comedor solidario. Gracias a Domingo y Mayra del gimnasio Hispania y su monitoras  Sandra García y Silvia Vargas. Además de unos monitores invitados de bastante renombre de FEDA Toledo, Paco Rubio, Aurora Sanchez y Ruth Gutierrez... !Gracias chicos por venir y ayudarnos!
Ademas contamos como siempre con el equipo de voluntarios que son todo terreno, lo mismo te cocina unas lentejas, que se pasan el día entero y hasta bien entrada la madrugada, cuidando, colocando, vendiendo bocadillos y refresco, todo por el comedor.
Se puede decir que todo salió perfecto, el maratón contó con el perfecto acompañamiento del tiempo, ya que el fresquito ayudó a los spinner a no deshidratarse, y aguantar mucho más, pues el índice de sudoración disminuyó. 
No favoreció así mismo a la posibilidad de que los niños disfrutaran de los juegos en los castillos pues el viento era demasiado fuerte y por motivos de seguridad, se prefirió no utilizarlos.
Pero si contamos después del maratón con la alegría de una disco móvil para amenizar lo que restaba de velada,  además nos animó bastante a la hora de ir recogiendo el chiringuito, tanto a la gente del gimnasio Hispania, que se curró el montaje y desmontaje de mas de 80 bicicletas, como a los operarios del ayuntamiento que estuvieron allí hasta el final, como a los voluntarios del comedor , responsables políticos y personal adjunto a este proyecto, que acabaron del recoger bien tarde. 
¿Pero sabéis lo que ocurre? 
Que se hace por una buena causa y por eso sienta bien.
Gracias a todo el mundo implicado




viernes, 13 de junio de 2014

AYUDA A LOS DEMÁS AYUDÁNDOTE A TI MISMO: PRIMER MARATÓN DE SPINNING SOLIDARIO.


Apenas quedan unos días para la entrada oficial del verano, y con ella la temporada de playa y piscina. Si estás preocupado/a por tu figura, quieres quitarte de forma rápida esos pocos kilos de más porque el verano ya se te ha echado encima, o simplemente quieres mantener un estado físico saludable, el equipo FITNESS HISPANIA te ayuda a conseguirlo de una forma EFICAZ, AMENA,  y, sobre todo, SOLIDARIA. ¿Por qué que mejor forma de tonificar tus músculos y modelar tu silueta que ayudando a la vez a la gente que más lo necesita?



En beneficio del COMEDOR SOLIDARIO de LA PUEBLA DE MONTALBÁN, se celebrará el sábado 28 de junio desde las 20:30 horas hasta las 23:30 el primer MARATÓN de SPINNING NOCTURNO en la Torre de San Miguel. Los organizadores del evento han querido elegir la Torre como uno de los mejores marcos posibles dentro de La Puebla para llevar a cabo dicho Maratón de Spinning. La altitud y los espacios abiertos hacen de la Torre el parque idóneo para realizar actividades deportivas en verano.
Además, para facilitar la asistencia de los participantes y poder reunir a toda la familia en un mismo lugar, la organización ha querido que el Maratón estuviese acompañado de otras actividades para todas las edades: como actuaciones, castillos flotantes para los más pequeños o una barra donde se servirán todo tipo de bebidas y comida. Incluso, al término del Maratón, sobre las 23:30, comenzará una discoteca móvil con música de todas las épocas y cantantes.
Todo esto por tan sólo una inscripción de 10y 1Kg de comida (por supuesto, se admitirán donaciones superiores a estas cantidades). Todos los beneficios irán destinados íntegramente al COMEDOR SOLIDARIO DE LA PUEBLA DE MONTALBÁN.


viernes, 30 de mayo de 2014

SOLIDARIDAD EN LA COCINA

Durante los últimos años, son bastantes los programas de cocina que dominan los rankings de audiencias en televisión. Nombrar a Carlos Arguiñano es nombrar al cocinero más veterano y conocido de cuantos aparecen actualmente en televisión; sin embargo, son los programas ‘Masterchef’ (miércoles a las 22:30 en TVE) y ‘Pesadilla en la Cocina’ (lunes a las 22:30 en La Sexta), dos de los programas más conocidos que han surgido recientemente para liderar esta fiebre por los programas de cocina.

En este sentido, conviene señalar que de la misma manera que son numerosos los restaurantes que han sucumbido a las críticas de Chicote, y muchos los chefs que no superan las expectativas de Jordi Cruz, Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez Rey (todos ellos jurado de Masterchef); cosa muy distinta sucedería con el equipo de cocina del comedor social de La Puebla de Montalbán. Aunque para ser sinceros, más que un equipo puede considerarse una auténtica familia.

De la misma manera que ‘Pesadilla en la Cocina’ deja en evidencia a muchos restaurantes mostrando al público sus vergüenzas en la cocina, Alberto Chicote no tendría más remedio que ensalzar la higiene y pulcritud de nuestro comedor social. La comida en mal estado y los utensilios de cocina sucios  que se amontonan en el fregadero de dichos restaurantes (algunos de ellos situados en pleno centro de ciudades como Madrid, Valencia y Barcelona), contrasta con la limpieza profesional que todas las cocineras del Comedor Social ejercen en la cocina, actuando con más rigor incluso que si estuviesen cocinando en las cocinas de sus hogares la paella del domingo para sus familias.



Los grandes restaurantes del mundo como el Noma de Copenhague o el Celler de Can Roca en Gerona, entre otros muchos  que dominan año a año los ranking más importantes de las biblias gastronómicas como La Guía Michelín, ahora tienen una nueva familia de cocineras en las que fijarse. Tal vez no aspiren a liderar un programa en prime time, ni si quiera a tener un asiento en el asiento de Masterchef y tampoco a ninguna estrella Michelín; pero sí podrían impartir una importante lección a los más reputados gurús de la cocina internacional: una lección de humildad, compañerismo y solidaridad. 






Aquí trayo una cebolla y un poco de queso, y no sé cuántos mendrugos de pan, dijo Sancho; pero no son manjares que pertenecen a tan valiente caballero como vuestra merced. Que mal lo entiendes, respondió Don Quijote: hágote saber, Sancho, que es honra de los caballeros andantes no comer en un mes, y ya que coman, sea de aquello que hallaren más a mano: y esto se te hiciera cierto, si hubieras leído tantas historias como yo, que aunque han sido muchas, en todas ellas no he hallado hecha relación de que los caballeros andantes comiesen, si no era acaso, y en algunos suntuosos banquetes que les hacían, y los demás días se los pasaban en flores. Y aunque se deja entender que no podían pasar sin comer y sin hacer todos los otros menesteres naturales, porque en efecto eran hombres como nosotros, has de entender también que, andando lo más del tiempo de su vida por las florestas y despoblados, y sin cocinero, que su más ordinaria comida sería de viandas rústicas, tales como las que tú ahora me ofreces: así que, Sancho amigo, no te congoje lo que a mí me da gusto, ni quieras tú hacer mundo nuevo, ni sacar la caballería andante de sus quicios.”.

Parte de la familia del Comedor Social terminando un Pisto Manchego


  

viernes, 16 de mayo de 2014

EL MAGO DE LA ILUSION

EL  MAGO DE LA ILUSIÓN


Una punzada de melancolía hace que rebusque entre los cajones de un mueble en busca de un viejo álbum de fotos manoseado. La nostalgia se abre paso,al mismo tiempo que abro la tapa y miro la primera hoja, y se asoman  ante mí los primeros recuerdos del pasado. Fotos en blanco y negro, algunas de ellas un poco agrietadas, remueven algo dentro de mí. Hay una, en especial, que me retrotrae en el tiempo, y de pronto, me visualizo muy pequeña, me veo agarrada de la mano de mis padres y andando por la plaza abarrotada de gente; una plaza, arrebatadoramente hermosa.
En el ambiente resuenan los acordes de la música de una orquesta que se encarga de amenizar esta noche de fiesta. Las parejas siguen con entusiasmo el  compás del ritmo de los pasodobles,  los árboles de fuegos  artificiales están preparados para ofrecernos el espectáculo pirotécnico del año: la pólvora, y las tómbolas exponen y ofrecen sus cachivaches al gentío. Es entonces cuando la veo, mi  mirada se dirige hacia una muñeca de pelo dorado y rizado, con un precioso vestido. Allí está, ocupando el lugar más visible de la tómbola, acostumbrada a ser el sueño de cada niña que se acerca a ella para mirarla, y a la espera de que una de ellas tenga la suerte de jugar con ella. Hago que mi padre compre un boleto con la impaciencia y la esperanza de estrecharla entre mis brazos, pero como siempre, no hay suerte y la desilusión se adueña de mí por unos momentos. Mi madre me dice “no pasa nada, el año que viene verás cómo tenemos más suerte” a lo que yo me encojo de hombros con un gesto de resignación en la cara y nos vamos alejando de la tómbola mientras la miro de reojo. 
A la salida del Túnel, hacia  la calle del Caño Grande, un revoltijo de suaves aromas de trufa,  coco,  almendras garrapiñadas,… me inunda la pituitaria en una retahíla de tenderetes expuestos a lo largo de los dos lados de la calle; algunas atracciones de feria hacen las delicias de los más jóvenes. Siempre me ha llamado la atención los gajos de coco, pero descubro con desencanto que su sabor no es lo que yo esperaba, así que volvemos hacia la plaza en busca de un sitio adecuado para poder ver la pólvora, que a eso de la media noche, inundará el cielo en una explosión de color.
Mientras recorremos la plaza, nos cruzamos con un señor, al que me es imposible ponerle alguna cara definida, pero si una sonrisa abierta. Va vestido impecablemente, con camisa blanca y pantalón gris. Colgada de su cuello tiene una máquina de retratar a la que lleva como si de una novia se tratara, con  gran delicadeza, y a la que acarician sus manos con verdadero mimo. De tanto tiempo llevarla colgada encima, ya parece que se ha convertido en una extensión de él mismo, un miembro más que posee el don de un gran poder: el poder de detener y capturar el tiempo en su diafragma. Deambula, de un lado a  otro, ofreciendo la pericia de su profesionalidad a la gente que se presta a ello  encantada, aprovechando la ocasión para  inmortalizar el momento. No todos los días uno se hace un retrato.
Al retratista le basta una mirada intuitiva, un leve reconocimiento, para tener la certeza de atrapar y plasmar con su objetivo el misterio de una mirada, la belleza de la lozanía, el peso de los años y el trabajo cargado sobre los hombros bajo el disfraz de sus mejores galas.
          Mis ojillos curiosos de niña lo observan siguiendo cada gesto, cada movimiento suyo, como hipnotizada por ese ritual que sigue escrupulosamente con cada individuo buscando lo más recóndito de su identidad.
          Me gusta ese aparato mágico que usa con tan suma habilidad. Para mí es eso, magia, porque solo la magia tiene el poder de perpetuar los recuerdos de la niñez, la juventud y sobre todo, la vida. Y por soñar, sueño que algún día, yo también tendría en mis manos ese cachivache, que donde con tan solo apretar un botón, el retratista se convertía en el mago de la ilusión.
 No le quito ojo, y de pronto, algo despierta su curiosidad. Se acerca con paso decidido mientras sigo hipnotizada por el artilugio, y antes de que me dé cuenta se encuentra, frente a nosotros, pidiendo permiso para hacerme un retrato. 
No sé qué es lo que pasa, pero en ese momento, todo el mundo desaparece y la música deja de sonar, solo veo al retratista a cámara lenta, siguiendo el ritual que tiene aprendido como en una nebulosa de un sueño, y unas mariposas agitadas me empiezan a revolotear en el estómago. Ahora, soy yo el centro de su atención, el reto de su objetivo. Hay poco espacio libre en la plaza para elegir un marco adecuado para el retrato, pero un trozo de tapia encalada con un enrejado bajo, sirven para ello, y para que también me recomponga de la sorpresa agarrándome a la reja con fuerza. El hombre de camisa blanca y pantalón gris lo vuelve a hacer, hace que me olvide de la cámara, detiene el tiempo y captura  la emoción del momento, en uno de los pocos  retratos que tengo de la época y que me gusta recordar con cariño.
Aquel hombre, fue el cronista de  unos años en blanco y negro. El mago de la ilusión que en su cajita mágica supo hacer prisionero un intervalo efímero de la vida.




Posdata: Este retratista se trata de Ángel Jiménez Villaluenga, apodado “el chulo”. Hombre polifacético, que no solo fue un gran fotógrafo sino que también fue taxidermista.

-Montserrat Calderón Martín-

RECUERDO

                                           RECUERDO



Suscita en mí un extraño afán por escribir, por trazar algo que en mi memoria agradecida surge ante este aviso que invita a donar una historia, un relato personal, con fines benéficos. Es tal el reclamo que siento ansiedad a la hora de ponerme. Y es que son muchos los cuentos que podría rubricar en una etapa docente, muchas las crónicas de mis viajes y ricas descripciones ante tantas personas con la que el tiempo me enfrentó, con las que surgieron amistad y con las que, la confrontación planteó respeto y diálogo. La Puebla de Montalbán suscita una novela que, si bien está ya escrita, sus personajes siguen haciendo de las suyas por sus embrujadas calles.

Recuerdo, en aquellos primeros días, cuando despertaba en el autobús que me llevaba a La Puebla, aquellos mancebos que en pueblos limítrofes a Madrid se subían para descansar mientras la baba les delataba sus segundo sueños hasta los Institutos de Torrijos. Paco, un hombre amable que ya pregonaba jubilación, simpáticamente acoplaba a la gente y luego, una vez arrancado el vehículo, cobraba el billete. Y como ya le conocían todos los viajeros la conversación estaba asegurada. Rememoro aquellos personajes con los que la coincidencia del viaje forjó una efímera camaradería para hacer más corto el trayecto y entretener el tiempo.

Recuerdo, como a todas horas, El Paseo del Colesterol. Caminatas de arriba a abajo, de abajo a arriba, pequeñas excursiones con las que circunvalar el pueblo e ir conociendo a sus gentes. Días de frío y mucho calor. Días de lluvia y espanto. El Paseo del Colesterol siempre ha sido la mejor terapia para relajar tensiones, eliminar nervios y ejercitar las piernas. No hay palabras para tanto paso. De día, de noche, por la mañana o a cualquier hora. Me recuerdo estirando las piernas y rumiando algún percance. Hasta que la mente no quedaba filtrada y purificada por el aire y el sol no merecía la pena volver a casa.

Recuerdo aquel día en el que me introducía en la sociedad pueblana. Como un peregrino más tomé los pasos hacia San Blas en la explanada del Arrollo de las Cuevas y allí me encontré, como un flautista de Hamelím a toda la chusma que no había venido a clase y que jugaba por las ruinas de un edificio que bien parecía una vieja plaza de toros. Todos se alegraron al verme. Todos querían enseñarme la zona y no les importó alejarse de la protección maternal. Estamos con Gregorio. Aunque, para la inmensa mayoría, en aquellos días, yo era un desconocido total. Lo único que me unía al pueblo era el cariño de mis alumnos. Para conocer gente, y un poco más madura, me apunté a un gimnasio, y no para hacer músculo, sino para hacer amigos que la soledad es muy mala.

Recuerdo aquellos Sermos Medievales y los primeros Festivales Celestina. Una auténtica fiesta cultural. No había tiovivos, ni coches de choque, sino muchos payasos que querían revivir la fuente de sus entrañas y homenajear a una vecina que, dice, fue alcahueta, comadre, enredadora y muy chismosa. Por eso, por ser una celestina trotapalacios, embaucadora y avariciosa, el legado de su ingeniería manó de calles donde se teme a Dios y en callejones donde se honra a las brujas. La palabra Teatro empezó a escribirse con mayúscula y a sentirse con el corazón. Muchos, muchos recuerdo. Un gran regalo, un inmenso regalo para mí. Cómo salió corriendo mi sobrino cuando, por aquellos días de ensayo en las escuelas perdidas en las afueras y, cuyo nombre tanta gracia de hacía al referirme a ellas como los cagaeros, abriendo el cajón de los desastres surgían por los pelos las cabezas encartonadas de Pármeno y Sempronio.

Y ese es otro gran recuerdo, mi familia. Enamorados de La Puebla y sus melocotones, de la Celestina y sus titiriteros, los míos siempre se han sentido a gusto incluso cuando yo ya no estaba destinado en cargo, carga, rumbo y dirección pueblana. Pero ellos se sentían igualmente acogidos por el ambiente festivo y cultural de La Puebla de Montalbán.

Recuerdo, recuerdo, recuerdo. Muchos recuerdos en una memoria complacida por la experiencia vivida en el Colegio, con sus gentes , con sus costumbres y tradiciones. Recuerdos felices con la misión compartida de hacer del pueblo un nido mejor para vivir y proyectar su historia, sus monumentos, como sus hijos ilustres a todo ajeno a la obra pero que representa un papel importante en este pueblo . La Puebla de Montalbán te acoge para hacerte suyo y no soltarte porque parte de su orgullo está en el cariño a los demás.

Recuerdo... Gracias, Puebla, por tener un baúl, una cómoda y armarios llenos de recuerdos tuyos. El tesoro de una persona no está en los cuartos que lleva en el bolsillo sino en las reminiscencias con las que habla el corazón.

Gregorio Rivera Arellano.

TIEMPOS DE CELESTINA


    
      Puebla arropada por el manto de Celestina
que en sus cuevas guarda historias vivas
Puebla que en sus entrañas guarda
secretos.
secretos de judíos secretos viejos.

Años oscuros, tenebrosos de horror
donde todo era pecado, donde todo era  
dolor.
                   Rezuman las paredes agua de pozos
que ablandan sus huesos poquito a poco.

Como animales en madrigueras
se arrastran por las cuevas muertos de       
pena.
                   Mucho aprendieron de su cultura
y ahora viven en sepulturas.

Sepulturas que antes fueran despensas
donde se guardaban, quizás riquezas
no sólo de oro, incienso y mirra
sino de tocino, vino y harina.

Pueblo azotado por grandes hombres
que sin mirar a Dios usan su nombre
tiempos de penuria y podredumbre
donde sólo unos pocos tienen techumbre.

Apoyados en fuego que purifica
quitaron muchas vidas puras y limpias
nombrando a Dios, crearon miedo
entre sombras y dudas, muchos cayeron.

Pueblo donde viven algunas brujas
mujeres sin duda muy poco pulcras
con ungüentos, rezos y letanías
conseguían almuerzo al medio día.

Entre brujas, judíos y algún noble
mancharon de sangre sus uniformes
uniformes santos y consagrados
que dolor y ruina habían sembrado.

Cuántos recuerdos guardan tus calles
de piedras alfombradas, bellos pasajes
pasearon Calixtos de alta alcurnia
que veían la Villa tan solo suya.

Sus vestidos lujosos paseaban ellas
dulces Melibeas, bellas y tiernas,
rodeadas de lujos y de criadas
no vieron la pobreza que otros pasaban.

Brujas Celestinas, viejas y pobres
que con sus mañas, vencían a Nobles
con sus artimañas los engañaron
y a la vez con sus vidas ellas pagaron.

Si cojo mi pluma y un pergamino
Fernando me habla junto a mi oído
Fernando de Rojas gran escritor
para mí fue siempre gran profesor.

                  Dejaste escritas tantas vivencias
que leer tu libro abre las puertas,
cuántos atropellos, cuánta pobreza
de cuerpo, alma e inteligencia. 

La huerta de mollejas tú paseabas
y en altas higueras te columpiabas
mitigabas tu hambre con sus viandas
que con manos de niño tú acariciabas.

Puebla de cuevas y casas blancas
de secretos enterrados ya sin mortaja
Puebla de Templarios y  caballeros
Castillos y Templos con grandes fueros.

Reyes coronados pisaron tus calles
buscando a su amada sin inmutarse
dejando desposada, después de casar
busca a su María en este lugar.

María de Padilla que hermoso nombre
nombre de mujer sencillo y enorme
Pueblana Ilustre, amante de Rey
al que volvió loco fuera de la ley.

Torre vieja y fuerte con su gran altura
siempre vigilante, mira con dulzura
mira a los Puéblanos y con amargura,
ve pasar la historia fría, oscura, y dura. 

                   Recuerdos que siempre ella guardara
en sus fuertes muros con fidelidad
Judíos, brujas, Nobles, y gentes sencillas
que al final son todos, una gran familia.


                              --Soledad Barroso García--